sábado, 7 de marzo de 2009

Relato sin Título

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De pequeño jugaba a mirar a la gente a los ojos. Les miraba hasta que se daban cuenta de que les estaba mirando. Entonces seguía y seguía hasta que apartaban la mirada. Era mi poder, y realmente me sentía poderoso: nadie podía aguantar mi mirada.
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Soy bastante diferente cuando estoy sólo a cuando estoy acompañado. En el grupo siempre me diluyo, me quedo aparte, me hago invisible, insignificante. Cuando estoy solo, en cambio, me siento fuerte, seguro, no hay nada que demostrar. A nadie. Si uno no es amado ni ama a nadie no tiene nada que perder; ya lo ha perdido todo.
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Cuando estoy solo salgo a pasear por la calle. Me gusta hacerlo. Sin haber definido un camino a seguir. Simplemente andar por andar, tomando una calle u otra según vaya caminado, sin la necesidad de pensar si cada elección es la más correcta.
Todo lo que me rodea entra en otra dimesión, y puedo concentrarme en cada detalle de ellas. Así puedo fijarme en los novios que pasean con las manos cogidas mientras hablan de cualquier cosa y sonríen enamorados. O en el padre que está cansado de tener que estar pendiente de sus hijos y les riñe para que se estén quietos. O del anciano que pasea con su bastón entre la marabunta humana de la calle, intentando no ser arrastrado por ella.
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Y les miro a los ojos. Como hacía antes. Pongo mi mirada en la novia y el novio, en el padre, en los hijos, en el anciano. Todos se dan cuenta y me la devuelven intrigados, preguntándose por la razón de mi mirada. Hasta que finalmente, incapaz de obtener una respuesta, la novia vuelve a mirar al novio, el padre a los hijos, y el anciano a su bastón.
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La vida sigue, pero yo he ganado. Vuevo a tener el poder de antaño. Y por un instante me siento poderoso.
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7 comentarios:

Nausicaa dijo...

Q maleducado! :P

J.Himilce dijo...

Sí, pero divertido :)

Samuel Villena dijo...

Cuando nadie me ve, puedo ser o no ser, cuando nadie me ve, pongo el mundo al revés... sabes, me ha hecho gracias porque yo hacía lo mismo, y a veces aún lo hago, jaja. Es verdad, te sientes poderoso por ganar esas pequeñas batallas.

Un abrazo, nos leemos!

J.Himilce dijo...

Un saludo, un placer conocerte, compañero de batallas, jeje!

Nausicaa dijo...

Aqui falta una entrada!

Madame Vaudeville dijo...

Yo sigo mirando así a los ojos de la gente. Sé que a veces intimido o invado espacios, pero no puedo evitarlo. También lo hago cuando me enfado y cuando amo. Incluso cuando miento( mentirijillas, eh?). Y sí, hace sentirse poderoso.

Besos con los ojos; es decir, miradas que besan. MUA!

(Me gusta que le guste mi mirada)

;P

J.Himilce dijo...

Nausi:

Oye, no me has comentado nada en la entrada al final...


Madame:

A través de los ojos se pueden ver muchas cosas... y también decir... ¿o no es bonita una mirada de amor? ¿no nos corta la respiración o nos hace temblar las piernas...?

Ya sabe...

que al alma que hablar puede con los ojos,
también puede besar con la mirada

Me gusta su mirada... qué no podría gustarte de usted, Madame...

:)