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martes, 14 de octubre de 2014

Lunes 13

Esta tarde estaba viendo una peli y sentí cierta envidia de los protagonistas por la facilidad con la que eran capaces de cambiar de trabajo, de ciudad, de no tener miedo a empezar de cero. Me pregunté a mí mismo si yo sería capaz de hacer algo así, porque en algunos momentos he creído que prodría ser bueno alejarme de aquí, en una especie de huida hacia delante.

Sin embargo tumbado en mi sofá, ahora, viendo otra película esta noche, me di cuenta de que me gusta mucho mi casa, con lo que quiero decir, generalizando, mi vida. Y por eso dudé si realmente era envidiable esa capacidad de desapego hacia lo que tienes. Tu familia, tus amigos, tu ciudad, todo aquello que nos rodea y que realmente nos hace ser cómo somos; lo que somos, definitivamente.

También hoy me invitaron a unirme a una página web de citas por internet. Una amigo que tiene otro amigo al que la ha ido muy bien ahí, según asegura el mío.
Sé que lo hace por mi bien, intentando ayudarme. Porque siempre estoy diciendo lo solo que me encuentro. Sin embargo, y aunque me queje mucho (me quejo mucho, mucho), la verdad es que soy bastante independiente y a estas alturas creo que me resultarían complicados los cambios que podría suponer una relación así, buscada por ambas partes; con una puesta a cero, en la que no importe tanto de dónde venimos como el llegar a la vez a algún sitio.

No. Prefiero esperar al imprevisto, a la casualidad. Puede que no se produzca. Lo más seguro es que no. Pero pienso que será mejor cruzarme con ella (contigo quizá, si me lees) por el camino, vengamos de dónde vengamos, sin que importe lo que cada uno llevemos andado, sin buscar llegar juntos a ningún lado, que citarnos en el km cero del desapego de lo que tenemos, de lo que nos rodea, de los que somos, de lo que sentimos. No sé si me explico.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Hacer del Caos un Arte



Voy a romper las ventanas
para que lluevan cristales.
Ven a romper las ventanas,
ven a gritar como antes.
Ven a romper las ventanas
y hacer del caos un arte.
Voy a romper tus ventanas
y voy a entrar como el aire.

 Love of Lesbian - 1999



Pues eso, hacer del caos un arte...


jueves, 26 de enero de 2012

Y todo pasa



"Ya ves, continuamos viviendo, cada uno a su manera, incluso ahora", pensé. Por profunda y fatal que sea la pérdida, por importante que sea lo que nos han arrancado de las manos, aunque nos hayamos convertido en alguien completamente distinto y sólo conservemos, de lo que antes éramos, una fina capa de piel, a pesar de todo, podemos continuar viviendo, así, en silencio. Podemos alargar la mano e ir tirando del hilo de los días que nos han destinado, ir dejándolos luego atrás. En forma de trabajo rutinario, el trabajo de todos los días..., haciendo, según cómo, una buena actuación. Al pensarlo, me sentí terriblemente vacío.

Haruki Murakami - Sputnik, mi amor



 



Cambiamos
no somos consciente de ello
hasta vernos en una fotografía
(o un recuerdo pasajero)
de lo que ya no está.
Porque nuestro mundo
es aquello que nos rodea
y al igual que nosotros
cambia.
Por eso envejecemos
sin que tenga que ver la edad
sino las ganas
de intentarlo de nuevo
de empezar cada día
de cero.
Y a pesar de ello
lo hacemos
nos reinventamos.
Y todo pasa.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Men in me




Perdido en un mar de dudas, en la playa he vuelto a encontrar por unos momentos al hombre que hay en mí:

...en una azotea
...con unos amigos
y Leeloo.



But, oh what a wonderful feeling
Just to know that you are near
It sets my heart a-reeling
From my toes up to my ears.



martes, 4 de octubre de 2011

Románticas y Rebaladizas Hojas Secas




El verano se alarga engañando a los árboles, y no permite que los enamorados puedan caminar cogidos de la mano sobre románticas y resbaladizas hojas secas. Sin embargo, es otoño, y lo mejor está por llegar...




 


"So when you hear this autumn song
clear your heads and get ready to run.
So when you hear this autumn song
remember the best times are yet to come."


lunes, 19 de septiembre de 2011

Y si el mar quiere llevarme...



"…y el mar dará a cada hombre una nueva esperanza como el dormir le da sueños. "


Frase de la Película La Caza del Octubre Rojo, atribuída a Cristóbal Colón.




... yo me dejaré llevar.

lunes, 22 de agosto de 2011

La Vie en Rose




Malhumorado, se puso la dentadura postiza y masticó los secos pedazos de hígado. Muchas veces escuchó decir que con los años llega la sabiduría, y él esperó, confiado en que tal sabiduría le entregara lo que más deseaba: ser capaz de guiar el rumbo de los recuerdos y no caer en las trampas que estos le tendían a menudo.

Un Viejo que leía Novelas de Amor. Luis Sepúlveda.


Y por fin hubo que crecer. Cuando eres un crío eres tan ingenuo que crees que se crece poco a poco. Y una mierda. Es como un tortazo, ¡zas! Como el golpe de la rama de un árbol cuando alguien camina delante de ti por un bosque.

Quiéreme si te atreves.


Y sin embargo, pese a los errores, los malentendidos, las oportunidades perdidas, las malas elecciones, sigo teniendo esperanza en la vida, en todo lo que me deparará la vida.



miércoles, 13 de julio de 2011

Héroes


¿Cómo es que el sol continúa brillando?
¿Cómo es que los pájaros todavían cantan?
¿Acaso no lo saben?
¿No saben que ha llegado el fin del mundo?

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas
Haruki Murakami




Déjenme. Déjenme decirles que les odio. Les odio porque hoy me siento como un héroe por la sencilla razón de intentar hacer lo correcto. Hacer lo correcto, ¿de verdad es eso suficiente?



jueves, 7 de julio de 2011

El Cielo es Azul, La Tierra Blanca


Es en las noches de verano cuando más pienso en la soledad. Será porque me voy a la cama más tarde, y paso más tiempo conmigo mismo. Siempre he hablado mucho conmigo mismo. Me pregunto si a los demás le pasará igual.
El caso es que pensando en la soledad imagino que en Japón debe ser más fácil estar solo. No por otra cosa sino porque se asume con mucha más facilidad que alguien vaya al cine solo o viaje solo o esté en un bar solo; o al menos eso deduzco de los libros de autores japoneses que leo. Aquí eso está muy mal visto. En Japón se es mucho más respetuoso con el individuo.

Yo no he ido nunca al cine ni he viajado solo, aunq sí reconozco haber estado en un bar solo, o pasear solo, o como dije antes, hablar solo conmigo mismo. Y en cierto modo, puedo decir que he disfrutado de mi soledad, que me ha servido para conocerme mejor y para valorar más a mis amigos y el tiempo que paso con ellos.
Sin embargo la soledad puede ser demoledora, y por eso existe la necesidad de encontrar el cariño de alguien con quien compartirla primero y olvidarla después, aunque sea en la sala de un cine, durante un viaje o en la barra de un bar.


La soledad se adueñaba de mí por momentos, así que decidí cantar. Al final me acordé de una canción para ir a esquiar titulada "Las montañas plateadas brillan bajo el sol de la mañana". No reflejaba en absoluto mi estado de ánimo, pero era la única canción de invierno que se me ocurrió, así que empecé a cantarla. Canté hasta «El cielo es azul, la tierra blanca», pero no conseguía recordar los últimos cuatro compases.

Incapaz de recordar la letra, sentí ganas de llorar de nuevo. Mis piernas se movían solas y las lágrimas me rodaban por las mejillas en contra de mi voluntad. Alguien pronunció mi nombre, pero no me volví. Pensé que habría sido una alucinación auditiva. Era imposible que el maestro estuviera allí en ese preciso instante.

- ¡Tsukiko! – me llamó alguien por segunda vez.
Cuando giré la cabeza, ahí estaba el maestro. Llevaba una chaqueta ligera que parecía abrigar y su inseparable maletín en la mano. Estaba de pie, tieso como de costumbre.
- ¡Maestro! ¿Qué está haciendo aquí?
- He salido a dar un paseo. Hoy hace una noche espléndida.

Me pellizqué el dorso de la mano para asegurarme de que aquello no era un producto de mi imaginación, y me dolió. Por primera vez en mi vida, constaté que el truco de pellizcarse para comprobar que uno no estaba soñando funcionaba de verdad.

- ¡Maestro!- lo llamé en voz baja, todavía sin acercarme.
- ¡Tsukiko! - respondió él. Sólo pronunció mi nombre.

Nos quedamos de pie en la calle oscura, mirándonos. Temía que las lágrimas me traicionaran de nuevo, pero no tuve ganas de llorar. Me sentí más tranquila. ¿Qué habría pensado el maestro si me hubiera echado a llorar?

- Tsukiko, la última parte es: “iOh!, las colinas nos reciben”- dijo el maestro.


Hiromi Kawakami
El cielo es azul, la tierra blanca.